Tarta de queso y mermelada de fresa receta fácil y cremosa
La tarta de queso y mermelada de fresa se ha convertido en una de las delicias reposteras más buscadas y compartidas, y no es para menos. Esta receta fácil y cremosa combina la suavidad y el sabor inconfundible del queso con la dulzura vibrante de las fresas, creando una experiencia gustativa que conquista a todos. Su popularidad radica en la sencillez de su preparación y el resultado espectacular que se obtiene.
Por otro lado, su éxito en las redes sociales se debe, en gran parte, a su aspecto irresistible. Una base dorada y crujiente, un relleno de queso sedoso y un topping de mermelada de fresa brillante, adornado con fresas frescas, la convierten en una estrella visual.
A diferencia de otras tartas de queso que pueden resultar secas o pesadas, esta versión destaca por su textura increíblemente cremosa, que se deshace en la boca. El equilibrio perfecto entre el dulzor del queso y la acidez de la fresa hace que cada bocado sea un placer.
Además, esta receta es sorprendentemente accesible para cocineros de todos los niveles. No requiere técnicas complejas ni equipos especializados, lo que permite que cualquiera pueda disfrutar del placer de elaborar una tarta de queso casera digna de un profesional. Solo necesitas unos pocos ingredientes básicos y ganas de crear algo delicioso.
Y lo mejor de todo es la capacidad de personalización. Aunque la mermelada de fresa es un clásico, puedes experimentar con otras frutas de temporada o añadir un toque de vainilla o ralladura de limón al relleno para intensificar su sabor. Así, cada vez que prepares esta tarta de queso y mermelada de fresa, puedes darle tu toque único.
Ingredientes para la Tarta de queso y mermelada de fresa
- 200 g de galletas tipo Digestive
- 100 g de mantequilla sin sal derretida
- 600 g de queso crema (tipo Philadelphia) a temperatura ambiente
- 200 g de azúcar
- 3 huevos grandes a temperatura ambiente
- 200 ml de nata líquida para montar (35% M.G.)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- Ralladura de medio limón (opcional, para realzar el sabor)
- 200 g de mermelada de fresa de buena calidad
- Fresas frescas para decorar
Tiempo de preparación
- Preparación: 25 minutos
- Horneado: 50-60 minutos
- Reposo en nevera: Mínimo 4 horas (idealmente toda la noche)
- Tiempo total: Aproximadamente 5-6 horas (incluyendo el reposo)
Preparación de la Tarta de queso y mermelada de fresa paso a paso
1. Prepara la base de galleta
Primero, tritura las galletas hasta convertirlas en polvo fino. Puedes usar un procesador de alimentos o meterlas en una bolsa y golpearlas con un rodillo. Después, mezcla las galletas trituradas con la mantequilla derretida hasta obtener una especie de arena húmeda. A continuación, presiona esta mezcla firmemente en la base de un molde desmontable de unos 20-22 cm de diámetro, previamente forrado con papel de horno en la base. Lleva el molde al frigorífico mientras preparas el relleno para que la base se endurezca.
2. Prepara el relleno cremoso de queso
En un bol grande, bate el queso crema junto con el azúcar hasta que la mezcla esté suave y sin grumos. Es importante que el queso esté a temperatura ambiente para evitar que se formen bolitas. Después, incorpora los huevos uno a uno, batiendo bien después de cada adición hasta que se integren por completo. Luego, añade la nata líquida, el extracto de vainilla y, si lo deseas, la ralladura de limón. Mezcla suavemente hasta que todos los ingredientes se combinen, evitando batir en exceso para no incorporar demasiado aire, lo que podría hacer que la tarta de queso y mermelada de fresa se agriete al hornearse.
3. Hornea la tarta de queso
Precalienta el horno a 160°C. Vierte la mezcla de queso sobre la base de galleta previamente enfriada en el molde. Posteriormente, hornea durante 50-60 minutos, o hasta que los bordes estén firmes y ligeramente dorados, pero el centro aún se mueva ligeramente al agitar el molde. Este punto es crucial para la cremosidad. Una vez lista, apaga el horno y deja la tarta dentro con la puerta entreabierta durante unos 15-20 minutos. Esto ayudará a que la tarta se asiente y evitará que se baje bruscamente.
4. Enfría y decora la tarta
Finalmente, retira la tarta del horno y déjala enfriar completamente a temperatura ambiente sobre una rejilla. Este paso es fundamental. Una vez fría, lleva la tarta de queso y mermelada de fresa al frigorífico durante al menos 4 horas, o idealmente toda la noche, para que adquiera la textura cremosa perfecta. Antes de servir, desmolda con cuidado y extiende la mermelada de fresa uniformemente por la superficie. Por último, decora con fresas frescas cortadas al gusto para un acabado visualmente atractivo y lleno de sabor.
Consejos para que la Tarta de queso y mermelada de fresa quede perfecta
- Ingredientes a temperatura ambiente: Asegúrate de que el queso crema, los huevos y la nata estén a temperatura ambiente para una mezcla homogénea y sin grumos.
- No batas en exceso: Un batido excesivo introduce aire que puede hacer que la tarta se agriete al enfriarse. Bate solo hasta que los ingredientes estén combinados.
- Horno suave y enfriamiento gradual: Hornea a una temperatura moderada y deja la tarta enfriar dentro del horno apagado con la puerta entreabierta para evitar cambios bruscos de temperatura.
- Papel de horno en la base: Recorta un círculo de papel de horno para la base del molde. Esto facilitará enormemente el desmoldado de la tarta de queso y mermelada de fresa.
- Calidad de la mermelada: Utiliza una mermelada de fresa de buena calidad para el topping, ya que su sabor influirá mucho en el resultado final.
- Enfriado prolongado: No tengas prisa. El tiempo de refrigeración es clave para que la tarta adquiera su consistencia cremosa y se asiente por completo.
Variantes de la receta
Tarta de queso y mermelada de fresa con chocolate blanco
Añade 100 gramos de chocolate blanco derretido y ligeramente enfriado al relleno de queso antes de incorporar la nata. Esto le dará un toque extra de dulzura y complejidad. Puedes también rallar chocolate blanco sobre la mermelada para decorar.
Tarta de queso y mermelada de fresa con base de oreo
Sustituye las galletas Digestive por galletas Oreo trituradas (sin la crema si prefieres) y mézclalas con la mantequilla. Esto le dará un contraste de sabor y color muy atractivo.
Tarta de queso y mermelada de fresa sin horno
Si prefieres no usar el horno, puedes buscar una versión “no-bake”. La base se hace igual, y el relleno se prepara con queso crema, azúcar, nata montada y gelatina neutra disuelta, para que cuaje en la nevera.
Tarta de queso y mermelada de frutos rojos
En lugar de mermelada de fresa, puedes utilizar mermelada de frutos rojos variados (frambuesa, mora, arándano) para un sabor más ácido y complejo. También puedes decorar con una mezcla de frutos rojos frescos.
Con qué acompañar la Tarta de queso y mermelada de fresa
Esta tarta de queso y mermelada de fresa es deliciosa por sí misma, pero si buscas complementos, puedes servirla con un poco de nata montada sin azúcar, una bola de helado de vainilla o, si eres amante del café, con un buen espresso. También marida muy bien con un vino dulce de postre o un cava brut nature para un contraste interesante.
Asimismo, para un toque más ligero, puedes acompañarla con una infusión fría de frutas del bosque o un té verde helado, que realzarán la frescura de la mermelada y las fresas.
Cómo conservar la Tarta de queso y mermelada de fresa
La tarta de queso y mermelada de fresa se conserva perfectamente en el frigorífico. Es fundamental cubrirla con papel film o guardarla en un recipiente hermético para evitar que absorba olores de otros alimentos y para mantener su humedad. De esta manera, puede mantenerse en óptimas condiciones durante 3 a 4 días.
Si la tarta tiene frutas frescas encima, es preferible añadir las fresas justo antes de servir, ya que pueden humedecerse o perder frescura con el paso de las horas en la nevera. Nunca la congeles una vez decorada con mermelada y fresas frescas, ya que la textura de la fruta y la mermelada puede alterarse.
Por qué esta receta funciona tan bien
La clave del éxito de esta receta radica en el equilibrio entre la base crujiente, el relleno de queso intensamente cremoso y el contraste ácido-dulce de la mermelada de fresa y las fresas frescas. La simplicidad de sus ingredientes y pasos, combinada con un resultado que parece de pastelería profesional, la convierte en un clásico instantáneo. La temperatura ambiente de los ingredientes y el horneado gradual son esenciales para su textura perfecta, evitando grietas y garantizando esa sedosidad tan deseada.
Otras recetas deliciosas
- Croquetas caseras variadas
- Ensalada de patatas
- Croquetas de carne
- Ensaladilla rusa gourmet
- San Jacobos caseros


